La baja participación impone a la derecha en País Vasco y Galicia


Los resultados electorales de los comicios celebrados en Galicia y País Vasco no pueden valorarse de forma unitaria y es necesario diferenciar ambos casos. Sin embargo, hay algo que es importante analizar en conjunto, la participación. En ninguno de los dos casos llega al 70%. En concreto, se queda en el 63,6% en Galicia y en el 65,83% en Euskadi. Esto no quiere decir que los resultados sean ilegítimos sino que son producto de la decisión de una parte, la que ha ido a votar, mientras que la otra ha aceptado que decidan por ella.

Está claro que existe un descontento generalizado con la política, que es imprescindible que los partidos se replanteen las soluciones que pueden dar a los ciudadanos, que se conformen como instituciones más transparentse y se abran a la participación y a las opiniones de la sociedad. Pero esto no es una regla general sino que es una propuesta fundamental para los partidos que quieren realmente luchar y trabajar por la democracia. Por desgracia existen dos planteamientos contrarios a la democracia, por un lado la exclusión y, por el otro, la coacción. En ambos territorios ha ganado una derecha, ambos se regirán por principios conservadores y recortarán el futuro de las clases medias, condenándolas. La derecha del Partido Nacionalista Vasco no es para nada diferente a la derecha de los recortes, tengan de apellido Rajoy o Mas. Pero además, al igual que ocurre en Cataluña, es una derecha que no acepta críticas, que gobierna de forma autoritaria y cuando se demuestra que está equivocada, tira de racismo para quejarse de los españoles. Esta misma xenofobia nacionalista en la que practica EH-Bildu, un partido que curiosamente no comparte prácticamente nada en el fondo ni en la forma con la izquierda pero sí comparte mucho con el modelo identitario de la extrema derecha francesa. Mientras que en Galicia han sabido reconducir el ideario nacionalista, apostando por los valores de la izquierda y priorizándolos frente al nacionalismo, en Euskadi han hecho todo lo contrario, convirtiéndose en partidos racistas, violentos y autoritarios. El matemático Bertrand Russell definió el nacionalismo como aquellos que están más ansiosos por mantener pobres a los extranjeros que por hacerse ricos ellos mismos. Es decir, que ningún partido independentista o nacionalista podrá enriquecer a una sociedad, ni económica ni culturalmente, solo fracasará una y otra vez en su intento de gobernar, ya que están impulsados únicamente por el odio.

Por eso empezaba hablando de participación, porque creo que pueblo no se equivoca al votar, sino al no hacerlo. Porque cuando no lo hacen, las dictaduras se imponen. Nuestro trabajo ahora no es sacar a la gente de sus casas arrastras sino darles una buena razón para salir.
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