¿Qué cine quiere el ministro Wert en España?


El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha asegurado hoy en el Congreso de los Diputados que "2012 ha sido con alta probabilidad, el mejor año de la cinematografía española de los últimos 27 años, en término de número de espectadores". El propio ministro ha tenido que corregirse y reconocer que el incremento, que él contabiliza en un 18%, se debe a un “éxito puntual”.

En su artificial exposición ha tirado de su experiencia sociológica para decir que cuando una cinematografía funciona "tiene sobre todo que ver con que algunas películas funcionan". Sin embargo, el espectador cinematográfico no se comporta como los número que él estaba acostumbrado a tratar antes de ser ministro. "Una cinematografía funciona cuando las películas funcionan" no es un silogismo demasiado elaborado y no tengo objeción alguna a dicho razonamiento. El problema recae en la palabra “funcionan”, para el señor Wert, “funcionar” se basa en lo siguiente: vender a costa de reducir el aporte intelectual. El señor ministro está posiblemente encantado con el modelo comercial de algunas exitosas cadenas de televisión que se enriquecen a costa de adormecer (por no decir otra cosa) a una masa social, que haría temblar a Ortega y Gasset. Hasta este autor apostaría por volver a la masa aturdida que critica en su obra antes de tener que enfrentarse a semejante volumen de seguidores de programas como Gandia Shore o Sálvame

Así que, volviendo al cine, si el señor Wert sigue apostando por sus “películas que funcionan”, tendremos que quitar de las estanterías obras como Arrebato o Furtivos para reemplazarlas por la nueva adaptación de Lara Croft protagonizada por Belén Esteban. ¡Eso seguro que funciona señor Wert! ¡Invierta en ello! Además, si contrata como secundarios a unos cuantos jugadores de fútbol en sus días libres, arrasa sin duda. Poniéndonos serios, es cierto que calidad y lo llamado cine comercial se pueden unir, pero lo que no puede ser es que el porcentaje del segundo se coma al del primero. 

EL CINE COMERCIAL EN EUROPA. Francia, un supuesto referente en ese “cine comercial de calidad”, no lo ha hecho mal pero tampoco a la perfección, ya que existe una trampa cuando algunos utilizan argumentos como “Francia sabe hacer un buen cine que mezcla ambos factores”. Si bien esta premisa es cierta, no podemos olvidar que lo ha conseguido gracias a partir de modelos no comerciales. Un ejemplo, Amelie fue un éxito comercial en todo el mundo, sin embargo no nace como una obra comercial, no tiene un gran presupuesto y el autor no renuncia en ningún momento a sus principios ni al espíritu que comparte con Delicatessen. Otro ejemplo, el protagonista de Intocable, uno de los mejor pagados actualmente en el país y también un éxito comercial. Cluzet es un gran intérprete, pero no solo por haber hecho Intocable, tiene a sus espaldas mucho cine de un mayor calado intelectual (gracias principalmente a Claude Chabrol), que es el que le ha llevado a conseguir este éxito comercial. 

Haneke, Almodovar o Lars Von Trier ahora son rentables, pero no lo serían si un día una ciudadanía con inquietudes, unos gobernantes con cultura y una Europa que cree en los autores no hubieran apostado por ellos. En la respuesta de hoy del señor Wert en el Congreso se ve perfectamente que no quiere apostar por nuevos modelos sino copiar los estándares de la industria comercial. No dejemos que ocurra con el cine lo mismo que ha sucedido con la televisión, que, salvo en contadas excepciones, es un medio en decadencia, que se mueve entre la superficialidad y el morbo.
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