Arabia Saudí aplaza el asesinato de siete personas


La ONG Amnistía Internacional y la organización de derechos humanos árabe Al Karama han pedido a las autoridades de Arabia Saudí que suspendan las ejecuciones de este martes a siete personas condenadas por robo a mano armada. Los jóvenes, todos ellos menores de edad cuando cometieron el delito (hace ocho años), serán fusilados, y uno de ellos, crucificado después de morir. Por su parte, la organización Human Rights Watch indica que será "indignante" que las ejecuciones se lleven a cabo. Finalmente, solo han sido aplazadas por "irregularidades en el juicio".

La monstruosidad de la pena de muerte llega a su máxima expresión cuando encima se pretende alardear de este método. A esta barbarie hay que sumar que "durante su interrogatorio recibieron fuertes palizas, les negaron la comida y el agua, les impidieron dormir, les tuvieron catorce horas seguidas de pie y les obligaron a firmar confesiones", confirmó Amnistía Internacional. 

No deja de ser curioso que EEUU, supuesto defensor de las libertades de todo el mundo, formara ayer un frente unido con este país ante Irán y Siria, dos régimen totalitarios que cometen de forma continua abusos y violentas represiones sobre su pueblo. Irónicamente, entre las razones vertidas para esta alianza destaca la de que Arabia Saudí haga "todo lo que pueda a su alcance" para evitar y demostrar que "lo que sucede en Siria es una matanza, una matanza de inocentes", según indicó el ministro saudí de Relaciones Exteriores, el príncipe Saud al-Faisal, a lo que añadió que "no podemos permanecer callados. Moralmente tenemos un deber". Las palabras "moralmente" e "inocentes" en palabras de un alto cargo de este país parecen una broma de mal gusto.

Hoy somos nosotros lo que no podemos permanecer callados ante la brutal venganza que este régimen dictatorial, que solo es tratado como aliado por sus posesiones de petroleo (las segundas reservas más grandes del mundo), pretende ejercer sobre siete personas. Ningún delito justifica el convertir al Estado en torturador y asesino. En este sentido, Amnistía Internacional recuerda que "estuvieron tres años y medio recluidos en prisión antes de ser juzgados. Cuando llegó el juicio, en 2009 (año en el que el rey Abdullah ratificó las sentencias), éste apenas duró unas horas y no tuvieron asistencia letrada ni derecho de apelación".

LOS CONDENADOS, DE 20 A 23 AÑOS. A la fecha de la sentencia a muerte, Sarhan al Mashayekh y Saeed al Omari tenían 22 años, Ali al Shehri, 20, Naser al Qahtani y Ali al Qahtani, 24, Saeed al Shahrani, 21, y AbdulAziz al Amri, 23. Dado que los delitos se cometieron entre 2004 y 2005, sus edades rondaban entonces entre los 15 y los 19 años.

OTROS CASOS. La última vez que Riad ordenó una ejecución en grupo fue en 2011, cuando a ocho bangladeshíes se les aplicó la pena capital por participar en un robo a mano armada en el que murió un guardia de seguridad. Según Amnistía, en los primeros dos meses de 2013, las autoridades saudíes han ejecutado a 17 personas. En 2011 y 2012 se ejecutaron en todo el año a unas 80 personas. En Arabia Saudí, la pena capital se contempla para cargos como asesinato, robo a mano armada, tráfico de drogas, magia negra y hechicería.
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