Haneke y la educación de los instintos

El cineasta Michael Haneke ha sido reconocido hoy con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2013


"Haríamos cualquier cosa por no perder nada" fue la frase con la que Michael Haneke convirtió una película de acoso en una metáfora social de la burguesía en el siglo XXI. Este director de origen alemán se ha convertido en la referencia sociológica de nuestro tiempo. Un cine honesto, claro y duro que nos obliga a plantearnos nuestra responsabilidad en el momento actual. 

Haneke es consciente de la existencia de instintos y de esa especie de educación de los instintos en la que hoy se forma a la sociedad. Pensemos, por ejemplo, en los depredadores creados por este autor, ya sean los asesinos de Funny Games o el triunfador de Caché. Son reflejos de unos territorios que crecen en torno a la violencia que descargan sobre el resto. Las clases de los países desarrollados tienden a justificar sus actos en el presente. Sin embargo, Haneke les obliga a mirar al pasado y a no conformarse con aceptar únicamente el fin, sino a tener que enfrentarse a los medios utilizados. La gran diferencia entre estas dos obras sería principalmente el papel del pensamiento, mientras que en el primero de los casos los homicidas son una pareja de inmaduros y sanguinarios niñatos que poco les importan las consecuencias, en el segundo el personaje de Auteuil tiene que buscar respuestas, y éstas tienen un impacto en su desarrollo como persona.
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