CRÍTICA CINE: The Purge


La semana pasada se estrenó en España The Purge, La noche de las bestias, una controvertida película dirigida por James DeMonaco y protagonizada por Ethan Hawke que inauguró la última edición del Stanley Film Festival. A pesar de que en un principio parece que la trama únicamente se va a mover por derroteros algo moralistas, la realidad es que trasciende de dogmas básicos para crear un filme político y que permite un análisis muy interesante acerca de la condición humana.

La historia plantea unos Estados Unidos del futuro en los que no existe ni paro ni delincuencia, gracias a lo que denominan la Purga. Esto consiste en una noche en la que no existe ley, se permite el asesinato y cualquier tipo de delito es legal. El objetivo es que los ciudadanos puedan descargar sus instintos y, de esta forma, no provoquen disturbios el resto del año. Sin embargo, todo no es tan sencillo, ya que bajo este pretexto se esconde otro objetivo del Gobierno, centrado en que la clases altas tengan la oportunidad de 'limpiar' la ciudad de mendigos y pobres, que carecen de la suficiente protección en la noche de las bestias. 


En este punto ya se nos muestran dos de las cuatro claves fundamentales de la obra. La parte animal del ser humano que le exige un comportamiento violento y la idea de mover una sociedad mediante la selección natural aplicada al poder de las clases dominantes. Las otras dos ideas importantes son la familia que decide no matar porque cree en un valor superior, es decir acepta que los demás lo hagan pero ellos no son así, y el negocio que constituye la seguridad de las personas ricas del que se beneficia el protagonista. Mientras que los dos planteamientos iniciales son de corte filosófico y político, estos dos últimos lo son de corte moral y económico. Afortunadamente la obra camina (en algunos momentos con un exceso de acción y torpeza narrativa) hacia un desenlace que pone en duda la frase, popularizada por Thomas Hobbes, el hombre es un lobo para el hombre. Sin llegar al posicionamiento de Séneca, que habla de que el hombre es algo sagrado para el hombre, sí que al menos le pone un 'pero' al planteamiento defendido por Hobbes. 


Desde el punto de vista cinematográfico la película es correcta. Como ya he dicho en algunos momentos tiene ciertos errores de guión, como la repetición del mismo efecto narrativo varias veces ('a punto de morir pero... alguien les salva', que lo utiliza hasta en tres ocasiones), pero en conjunto funciona bien y consigue plantear de forma acertada todos los puntos explicados en los párrafos anteriores. DeMonaco opta por centrar la película en la casa de los protagonistas, lo que tiene un peligro: son muchas las obras que ya lo han hecho antes y la comparación es inevitable. Tanto la obra maestra de Michael Haneke Funny Games como Los extraños, de Bryan Bertino, o la violenta Secuestrados, de Miguel Ángel Vivas, ya habían utilizado una estructura similar. Desde mi punto de vista, podría haber sido interesante trasladar parte de la historia al centro de la ciudad y mostrar el caos generalizado que se adueña de las calles en esa noche. Aún y todo, creo que el autor es el que decide y que ha sabido resolver bien su punto de vista.
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