King, una mirada oscura y certera


La literatura fantástica, desde H.P. Lovecraft hasta Stephen King, ha revelado durante años los miedos que comparten niños y mayores de toda clase, país o cultura. Si bien es cierto que el arte occidental ha guiado a sus creadores hacia un modelo de terror concreto, desarrollado por los citados autores junto a otros como Poe o Barker, lo que comparte con los mitos, leyendas y obras de otras tradiciones es mucho más de lo que le separa. Nuestro objetivo hoy va a ser plantear dos obras de King, ambas medianamente recientes, que realizan una descripción bastante acertada de lo que sucede actualmente en nuestra sociedad.

En 2007 llegaba a las pantallas de todo el mundo la historia de Stephen King La niebla, dirigida por el veterano adaptador Frank Darabont, que ya había realizado con el autor Cadena perpetua y La milla verde. Darabont trabajó el guión con el asesoramiento de King, al que le consultó si le parecería bien un cambio en el desenlace de la historia. Dicha modificación lejos de ser un mero convencionalismo comercial suponía llevar a los personajes hasta el infierno terrenal. A King le maravilló la idea y Darabont lo convirtió en su principal reivindicación, llegando a decirle a la productora que no realizaría la película si no le dejaban acabarla como él quería. 

"La niebla nos pone sobre aviso de lo que ya sabíamos: en nuestro interior anida todavía el mito de Saturno, un ansia del Otro que sólo necesita del miedo para manifestarse"

Sin duda, la decisión del director fue una decisión de artista, de autor, de creador. De esas que en Hollywood no abundan. El libreto final de La niebla prefería alargar la historia con el fin de que el espectador llegara al extremo que vivían los protagonizan del filme. Al igual que Michael Cimino insistió en crear extensas secuencias en El cazador en las que aparentemente no pasaba nada para que la conexión emocional con los personajes fuera mayor, Darabont optó por someter al público a la misma presión psicológica que se respiraba en la historia. "King me dijo que se asustó realmente con mi adaptación y ese fue el momento más feliz de mi carrera", aseguró el realizador.

La obra, que a menudo se confunde con la de Carpenter (aunque solo en España, porque internacionalmente los títulos cambian, The mist, es la de King, y The fog, la de Carpenter), está protagonizada por un elenco que da todo lo que puede y más. Un extraordinario William Sadler (que ya había participado en la versión radiofónica de la obra) representa a la clase menos culta, a una especie de masa social que pasa de moverse por la simple masculinidad a someterse a una fanática religiosa, interpretada por la actriz más alabada del filme, Marcia Gay Harden. En el papel principal encontramos a Thomas Jane, conocedor del universo de King gracias a El cazador de sueños, dirigida por Lawrence Kasdan y adaptada por William Goldman. Jane, que debutó como director recientemente y que ya prepara un nuevo filme, en esta ocasión con Nick Nolte, para 2014, supo adecuar su clásica interpretación de héroe de acción a un personaje más contenido pero lleno de rabia.

En un estudio que se realizó desde la Facultad de Comunicación y Humanidades de la Universidad Europea de Madrid defendían que la película de Darabon "nos pone sobre aviso de lo que ya sabíamos: en nuestro interior anida todavía el mito de Saturno, un ansia del Otro que sólo necesita del miedo para manifestarse. Y nada es tan convincente como nuestro propio miedo". La obra recibió buenas críticas y llegó a ser proyectada en el festival de películas ShowEast. En concreto, el crítico Javier Cortijo valoró muy positivamente su "tempo y valentía envidiables" y José Arce la calificó como "oscura, arriesgada, un torbellino emocional finalmente controvertido, con un epílogo crudo y espectacularmente atrevido y devastador, que no deja indiferente, más bien todo lo contrario. Uno de esos títulos que se comentan al salir de la sala, en el que sus aciertos solapan sus defectos, que por otra parte tampoco abundan". A pesar de que Darabont pudo aplicar su estilo, no consiguió todo lo que se proponía. El realizador quería rodar la obra en blanco y negro, por eso la edición DVD incluye dos versiones, una en color y la otra no. 

La segunda película de la que vamos a hablar hoy es más reciente que La niebla, se trata del El cadillac de Dolan, que fue dirigida finalmente en 2009 por Jeff Beesley, tras pasar por las manos de Sylvestre Stallone y Kevin Bacon. El filme está protagonizado por el siempre efectivo Christian Slater; Wes Bentley, conocido por interpretar al sádico villano de Los juegos del hambre; y la canadiense Emmanuelle Vaugier. Al igual que La niebla, esta historia de Stephen King también es una reflexión sobre la violencia, además de un homenaje a la obra de Poe El barril de amontillado. Sin embargo, el mayor acierto de El cadillac de Dolan no tiene tanto que ver con la mirada posmodernista de la sociedad, sino con una reflexión sobre la venganza, planteándola en dos términos: como una animalización del ser humano y como un desequilibrio mental. Estamos ante una historia que podría haber escrito Lovecraft y que Poe ya tocó en sus relatos, pero adaptada a nuestros tiempos, en la que el mal ha continuado desarrollándose y las víctimas pierden la cordura.
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