Críticas del cuarto día del Festival de Cine de Pamplona


El Festival de Cine de Pamplona llega hoy a su fin con las últimas proyecciones de cortometrajes a concurso y largometrajes. Sin embargo, en Navarra la semana que viene sigue otro de los certámenes cinematográficos de la Comunidad, ya que el miércoles día 23 se darán a conocer las obras premiadas de la segunda edición del Horror Online Art, y el domingo compite en el Festival de Cine La Mano en Madrid el audio relato navarro El juicio, cita que seguiremos muy de cerca.

Por nuestra parte, hoy vamos a continuar con las críticas a los cortometrajes de la jornada del jueves. Una vez finalizada la sección Alternatif Internacional, solo queda hablar de los filmes de factura española. El primero que quiero destacar de los que se pudieron ver ayer es Hotel, de José Luis Alemán. Al igual que la magistral Walkie Talkie, presentada hace unos días, la película de Alemán comienza también en un lugar desértico. Allí, un joven descubre un hotel hecho de cartón en el que un suculento manjar le da la bienvenida. La trama está basada en una historia corta incluida en el cómic sueco Cinema Panopticum, de Thomas Ott, que el realizador español ha sabido llevar a la gran pantalla manteniendo una sensación de continua inseguridad, provocada por un pregunta fundamental: ¿Quién ha preparado todo ésto?


Y del terror pasamos a la comedia con el segundo mejor cortometraje de la tarde, No hair, No paranoia, de Curro Rodríguez Villalba. Una divertidísima reflexión acerca de las obsesiones de un grupo de hombres que temen quedarse calvos. Lo que en un principio podría haberse tratado como una historia simplona se desarrolla hasta ofrecer a los espectadores un humor cercano a las primeras obras de sketches de Woody Allen y, en ocasiones, con cierto romanticismo irónico del inglés Richard Curtis. El nivel de los cortos siguió muy alto con la presencia de dos historias bastante críticas con el ser humano, un tanto pesimistas, pero sin duda con una parte muy grande de razón. Por un lado, las mentiras de un grupo de amigos hacia un antiguo compañero que se encuentra cercano a la indigencia, en Elkartea (Kote Camacho), y, por el otro, una familia podrida por dentro que no tiene el más mínimo reparo en engañarse para seguir viviendo de una apariencia superficial y falsa, en Secretos del lado oscuro (Salvador Martos Cortés). Ambas se acercan bastante a ese cine europeo posmoderno y oscuro, aunque con ciertos matices, que recientemente ha mostrado la trilogía de Ulrich Seidl, Paraiso


Desayuno con diadema, de Óscar Benácer, dio el punto optimista de la tarde. En un tono más costumbrista que la comedia de Rodríguez Villalba, Benácer nos muestra la inesperada oportunidad de dos personas para dar un vuelco a sus vidas. El cortometraje se adapta a la perfección a su género y sin demasiadas sorpresas deja una sonrisa agradable y también necesaria a los espectadores. Aún y todo, si tenemos que hablar de una personaje realmente divertido no podemos olvidarnos del pájaro de La mano de Nefertiti, de Guillermo García Carsí. Los protagonistas de la popular Tadeo Jones trabajan sin descanso para conseguir que el principal reclamo de un museo, una antigua mano que por un descuido cobra vida, no acabe con ellos y recupere su autoestima. En un tono más infantil, Martina, de Urko Mauduit, relata la relación entre una soñadora niña y la luna a la que sale a visitar cada noche. Por último, también se pudo ver Cuando estalle la mañana, de Pablo Arturo Suárez, acerca de las peleas callejeras.

Por otra parte, en Civivox Iturrama, se proyectó Big boys gone bananas!, de Fredik Gertten; y en AcceFest, Zipi y Zape y el club de la canica, de Óskar Santos Gómez. Por otra parte, durante dos días tienen lugar las proyecciones del Cortico. En concreto, ayer se presentaron Villa viuda, de Antoni Fernández; Caracola, de Daniel Pérez Álava; El viaje azul, de Claudia Solano; Sonata, de Jon Ander Tomás; Bankpiros, de Jokin Ezpeleta, y Camino cortado, de Donald Navas. Y hoy, La Caja, de Miguel Ángel Luque; Réquiem, de Rubén Gómez Delgado; Masap, de Eduardo Portal y Nacho Hernández; Cuarenta días de mayo, de Mikel Alvira; La Mosca, de Andoni Garrido, y Otra cosa, de Laura Molpeceres. Algunas de estas obras ya se mostraron en la Filmoteca de Navarra el pasado diciembre (junto a Run! y a Soñar es gratis) y otras están presentes este año en la Selección Oficial del Horror Online Art.

CRÍTICAS Y CRÓNICAS DEL FESTIVAL DE CINE DE PAMPLONA 2013:



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