Segunda jornada: El Festival de Cine de Pamplona cierra su sección internacional


El segundo día de proyecciones del Festival de Cine de Pamplona cerró ayer la Sección Internacional de este año, por eso en DIARIO LA CÁMARA hemos decidido dedicar hoy la crítica completa a estas obras. A diferencia de la crónica que se pudo leer de la primera jornada, en ésta voy a empezar hablando del cortometraje más relevante de la noche. En este sentido, la obra que creo conveniente destacar en primer lugar es Hourglass, de Pedro Collantes.

El filme de Collantes es una composición excelente que nos lleva desde planos contemplativos y tiernos hasta giros similares al cine de Ben Wheatley y que recuerdan especialmente a su premiada obra Turistas (Sightseers). La historia se centra en dos adolescentes y un perro que pasan sus tardes en una pequeña cabaña junto a las vías del tren. Con el tiempo, el plan empieza a aburrir y hay que buscar un nuevo aliciente para seguir divirtiéndose. Creo que pocas historias consiguen conectar un comienzo y un desenlace tan opuestos como la de Hourglass. Esto es todavía más complicado si recordamos que es una película de algo más de 15 minutos y que en ese tiempo tiene que desarrollar una lógica interna en la que el espectador se vea inmerso, siendo partícipe de ese juego asolescente-infantil. 


Entre el resto de magníficos cortos, encontramos también una historia belga de amor al estilo Jean-Pierre Jeunet, aunque algo menos optimista que algunas de sus obras, titulada Death of shadow y dirigida por Tom Van Avermaet. Mediante una especie de cuento, Death of shadow habla de un tema universal, el miedo a la muerte, no por la muerte en sí misma sino por los seres queridos que dejamos en el camino. Una dirección artística de premio de la Academia consigue que la obra de Van Avermaet trascienda de un simple sueño para hablar de los temores ocultos de cada espectador. Centrada en este mismo tema, pero en tono de comedia, estuvo la polaca Wiesiek. Planteada como una parodia de la obra maestra de Ingmar Bergman, El séptimo sello, Bartosz Kruhlik roza el teatro de absurdo de Samuel Beckett para hablarnos desde una perspectiva normalizada del fin de la vida.


Bastante menos esperanzadora resultó la historia del ruso Sergei Tyss, Second wind, de nuevo una distopía, en este caso de corte ecologista, sobre un mundo desértico en el que las falsas flores hechas con latas no son capaces de sustituir al poder de la naturaleza. La fugue, de Xavier Bonnin, fue, junto a las sombras belgas, el cortometraje de mayor duración. Un reencuentro de dos examantes sirve como pretexto para contar una historia de pasión contenida y represión interior. 

Por último, al igual que en el caso de Hourglass, los niños también fueron protagonistas en Lucy contra los límites de la voz, de Mónica Herrera (México), y en Matilde, de Vito Palmieri (Italia). En esta última cabe destacar que está rodada por completo con actores y actrices con problemas auditivos y busca convertirse en un altavoz para estas personas y un llamamiento al respeto.

NACIONAL. En la sección Alternatif Nacional se proyectaron Hibernation, de Jon Mikel Caballero; Loco con ballesta, de Kepa Sojo; Koala, de Daniel Remón; Voice Over, de Martín Rosete; Eutanas SA, de Víctor Nores; Monster do not exist, de Paul Urkijo; Fracaso escolar, dirigido por Gracia Querejeta; y Hamaiketakoa, de Telmo Esnal. En Valor Visual se pudo ver Había una vez una isla, de Briar March; y en AcceFest Tesis sobre un homicidio, de Hernán Golfrid. 

En el programa de hoy destaca especialmente la muestra de cortometrajes alemanes que se celebrará a las 22.30 horas en los cines Saide Carlos III.

CRÍTICAS Y CRÓNICAS DEL FESTIVAL DE CINE DE PAMPLONA 2013:



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