COLABORACIÓN: Sindicalismo en Libia


Sindicalismo en Libia
por Jaime Aznar*

Entre el aparente caos que sacude la actualidad libia empiezan a vislumbrarse pequeños principios de actuación, que si bien no constituyen un gran cambio, potencian el protagonismo de la naciente sociedad civil. En este caso son los trabajadores del sector petrolero los que están modificando el marco de las relaciones laborales, como nunca antes había sido posible.

El fin de la Yamahiriya hace poco más de dos años ha dado paso a una “renegociación” de las condiciones generales, bajo las que diversas compañías occidentales explotan el subsuelo del país. Las buenas relaciones entre Gadafi y sus antiguos enemigos así como la hegemonía del sindicato oficial (GTUFW), habían garantizado el flujo ventajoso de oro negro. Pero las reglas de juego han cambiando como se refleja en el aumento de precio del barril, fruto en gran medida de las movilizaciones que se están produciendo en los principales enclaves petroleros. Aunque los acuerdos son difíciles de alcanzar, las autoridades se ven forzadas a la negociación de aumentos salariales que permitan encontrar una salida a la crisis productiva. A modo de ejemplo tenemos el histórico puerto de Tobruk, bloqueado por los trabajadores durante casi tres meses y que volvió a funcionar a finales de octubre tras llegar a un acuerdo con el gobierno.

La inexperiencia lógica para abordar este tipo de conflictos se está subsanando a base de buenas dosis de realidad, que en ocasiones suele complicarse al entremezclar objetivos laborales y políticos. Es el caso de las instalaciones de Al Zawitina, Brega, Ras Lanuf y Sidra, en el golfo de Sirte, dónde los trabajadores han unido a sus demandas más inmediatas la arquitectura federal del naciente Estado. A pesar de todos estos progresos, las autoridades siguen resistiéndose a abordar la realidad sindical desde un punto de vista democrático, haciendo frecuente el uso de la fuerza para resolver problemas. Sin convenios colectivos ni reformas constitucionales concretas, el pulso continúa en el sector privado y público.

Poco a poco, al margen de las inquietantes noticias sobre terroristas internacionales o asaltos de embajadas, algo se está moviendo en la nueva Libia. El empoderamiento de la ciudadanía es lento pero imparable.

*Doctorando en Historia
Share on Google Plus

About Diario La Camara

This is a short description in the author block about the author. You edit it by entering text in the "Biographical Info" field in the user admin panel.
    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios :

Publicar un comentario