OPINIÓN: Tertulianos y seres humanos


Una de las cosas que más hacemos a lo largo del día es negociar y llegar a acuerdos. Muchas veces son diálogos banales y adoptar una postura común es relativamente sencillo, pero en otras ocasiones son conflictos de gran envergadura que tardan bastantes jornadas en resolverse. Sin embargo, por muy compleja que sea la discusión, al final, diría que en un 90% de los casos se acaba llegando a una posición intermedia. Esa capacidad de encontrar lo que nos une y despreciar lo que nos separa es lo que nos hace seres humanos. No hablo de una utopía sino de su día a día, del mío, del de un trabajador, del de un artista, del de cualquier persona.

Entonces, si estamos de acuerdo en que al final acabamos llegando a pactos con nuestros jefes, compañeros, parejas... ¿por qué se nos muestra lo contrario? En las tertulias televisivas aparece una serie de sujetos que no buscan avanzar en sus argumentaciones, sino simplemente elevar el tono de voz para imponer su posición sobre el resto. ¿Es eso lo que realmente hacemos los ciudadanos de a pié? ¿Somos fanáticos enclaustrados en un único punto de vista? Yo creo que no. Los programas de tertulia de actualidad no son representativos de nuestro país, solo evidencian la lamentable espectacularización que está sufriendo nuestro sistema político. Por lo general, estos programas aprovechan para sacar un par de radicales, uno rojo, rojísimo, y otro facha, muy facha. A su alrededor se coloca, a modo de jarrón hortera, a una serie de personajes más o menos neutrales que quieren dan apariencia de cierta lógica en esa batalla campal que a ellos les entretiene mucho.

Todo esto le viene muy bien a nuestro Gobierno. Poner extremistas al frente de un ministerio es bastante negativo para un país y en una sociedad lógica nos parecería absurdo que una persona sin capacidad para acordar nada tuviera un cargo de responsabilidad. Sin embargo, gracias a esa visión de bandos que nos vende la telebasura, se ve normal que un ministro no se siente con nadie que no piensa como él para promulgar una ley o que los países ricos impongan sus condiciones y torturen a los estados a los que se les ha dejado el dinero. La realidad es muy distinta. Los seres humanos no luchamos a muerte para conseguir una gacela que llevarnos a la boca, habitualmente hablamos, sabemos compartir las gacelas e, incluso, ser solidarios con los que no son capaces de cazarlas.
Share on Google Plus

About Diario La Camara

This is a short description in the author block about the author. You edit it by entering text in the "Biographical Info" field in the user admin panel.
    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios :

Publicar un comentario