Cinco claves sobre la democracia española


“Una sociedad desigual, empobrecida y desafecta, aunque no pasiva; una política superada por las circunstancias, impotente y, a la vez, seriamente dañada por la corrupción y un deterioro institucional que ha afectado a la práctica totalidad de las instituciones, desde el Gobierno hasta la Monarquía”. Así describe Belén Barreiro, directora del Laboratorio de la Fundación Alternativas, el estado de salud de la democracia española –sus “tres heridas sin curar”- en la introducción del VIII Informe sobre la Democracia en España, titulado Democracia sin política y que fue presentado al público en un acto en el que también intervinieron Felipe González (expresidente del Gobierno), Pere Portabella (presidente de la Fundación Alternativas) y Joaquín Estefanía (coordinador del IDE 2014). Hoy analizamos los cinco principales puntos que incluye este documento.

"La solución es siempre más democracia"

Belén Barreiro
Directora del Laboratorio de la Fundación Alternativas

Urnas rotas pero movilizadas

“La ruptura progresiva entre la ciudadanía y la élite tiene dos causas fundamentales”, explicó Belén Barreiro, durante la presentación del Informe. “Por un lado estánlos ciudadanos que no se sienten representados en un sistema democrático que les ignora; así, la sociedad percibe que el camino que se está tomando no es hacia la igualdad y que no se está contando con ellos en las decisiones que de verdad importan. “Además, se está produciendo un deterioro de la política por crisis institucionales específicas”, aseguró. Estás crisis serían por ejemplo la de la Monarquía o la propia corrupción de los cargos públicos y la percepción que se tiene de ella. Sin embargo, frente a esto, “lejos de volverse apática, la gente ha buscado respuestas por sí misma. Rompe el vínculo con las élites y se vuelve solidaria y activa”. Esto se demuestra en que las encuestas reflejan quelos españoles tienen más interés por la política, hablan más de estos temas, consumen más información o asisten a más manifestaciones. Pere Portabella, presidente de la Fundación Alternativas, vinculó la desafección ciudadana y la crisis del bipartidismo – “Que ya se detectaba tiempo atrás”, dijo- al ascenso de nuevos partidos como Podemos, “que utilizan códigos distintos, no son utópicos, quieren estar ya presentes y hacer política”. Novedades políticas que Javier Gómez Agüero, administrador civil del Estado y coautor del IDE, puso en cuarentena al señalar que “hay que hacer las alternativas”.

Electores huérfanos

Existe una desorientación a la hora de votar y una desconfianza con el sistema político. Un alto porcentaje de ciudadanos está “huérfanos de referentes” electorales. No saben a quién votar, votan nulo, blanco o se abstienen. “Tradicionalmente es un 30% de la población”, señaló Belén Barreiro mientras que el porcentaje actual alcanza el 55%. “Podemos puede haber conectado con esa mayoría social que está huérfana de un partido”, añadió durante la presentación a medios Ignacio Urquizu, profesor de Sociología en la Universidad Complutense y colaborador de la Fundación Alternativas, opinión que contrasta con la visión del expresidente de Gobierno Felipe González para quien “no hay ningún régimen democrático avanzado que no tenga élites políticas. El problema es la ausencia de referentes”.

Caída del bipartidismo

“En España el bipartidismo está sufriendo la caída ahora, y en otros lugares ya pasó hace tiempo”, explicó Ignacio Urquizu. Tal es así que, según se apunta en el Informe, la próxima legislatura puede dar pie a un gobierno formado por tres o cuatro partidos. Urquizu achaca los malos resultados del PSOE a “tres límites” que tiene la formación de Alfredo Pérez Rubalcaba. La primera es “la crisis global de la socialdemocracia”, el segundo problema es “la crisis de liderazgo en el partido que sale de un congreso muy fraccionado”, en el que Rubalcaba solo sacó 20 votos más que Carme Chacón. El tercer límite del PSOE, según el sociólogo, han sido los casos de corrupción, que le han impedido “denunciar las tropelías del PP”.

España en Europa

El informe aporta una visión rigurosa de la relación de España con Europa- una Europa, cuya centralización del poder económico está sin democratizar-, de la acción de un gobierno superado por las circunstancias, de los partidos en la oposición, de la protesta social, de las decisiones económicas en el contexto de la crisis, de las reformas necesarias, de la creciente desigualdad social, de la corrupción y de las crisis institucionales, como la que salpica a la Monarquía o la estructura territorial del Estado.

Más desigualdad

La valoración de la democracia ha continuado haciéndose más negativa año tras año a ojos de los ciudadanos españoles. España camina en dirección contraria a una “democracia ejemplar”, un binomio de palabras con el que el Partido Popular tituló, paradójicamente, una de las secciones de su programa electoral de 2011. De los análisis realizados, se obtiene una conclusión: la crisis no está distribuyendo su impacto de manera igualitaria en el conjunto de la población. Es una crisis del empleo, con una incidencia y virulencia sin precedentes, afecta de manera muy particular a los varones y a los jóvenes. Sus efectos están siendo devastadores para las economías domésticas de los españoles, pero se están produciendo también al mismo tiempo importantes cambios en la estructura social que apuntan hacia una mayor polarización social y un reajuste de los equilibrios de poder entre los distintos grupos sociales e, incluso, constelaciones de países. "El modelo español redistribuye de manera muy desigual cuando economía crece y más desigual aún en el ajuste", reconoció Felipe González en la presentación. 

El Gobierno de Mariano Rajoy, el más impopular de la democracia según se desprende del estudio, planteó el 2013 como un año de sacrificios para asentar la recuperación económica.  Sin embargo, la evolución del mercado de trabajo no está siendo particularmente positiva cuando el Gobierno ha apostado firmemente por una rápida reducción del déficit y la reforma laboral, que no ha disminuido la tasa de temporalidad.

El estudio también ahonda en el progresivo desapego de la Monarquía española, que no se ha traducido a favor de la República. Juan Carlos I sigue siendo apoyado por la mayoría de los partidos políticos parlamentarios. Ni Cataluña es Escocia, ni España es el Reino Unido, se concluye en un Informe donde se critica que el gobierno de la Generalitat de Catalunya ha desviado las protestas hacia el ‘España nos roba’. "La solución es siempre más democracia", recetó la directora del Laboratorio de la Fundación Alternativas como conclusión.

Esta auditoría anual, que bebe de una encuesta a más de 300 políticos, politólogos, sociólogos y economistas, otorga a la democracia española una nota media de 5,2, valoración similar a la del IDE 2013.
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