Colaboración: "Portugal: Las matemáticas del cambio"


Portugal: Las matemáticas del cambio
por Jaime Aznar*

Portugal acaba de dar nuevas muestras de lo que bien podría ser un cambio de ciclo. Después de la victoria de Tsipras en Grecia, Pedro Passos Coelho sigue demostrando que pese a los recortes y las decepciones, se puede volver a ganar. Su margen ha sido estrecho, menos de cinco puntos lo separan del Partido Socialista, pero es indudable que ha aguantado el tirón.  ¿Está alejándose el electorado europeo de los cantos de sirena?

Las lecciones son claras, inmediatas, y perfectamente aplicables al ambiente político español. Los conservadores optaron por agrupar fuerzas, y pese a perder cerca de catorce puntos, no han dejado lugar a la duda sobre lo que querían hacer, cómo y con quien. Las formaciones de éxito en Europa lo son gracias a proyectos cerrados, en solitario o en coalición, sin dejar margen a la especulación: CDU/CSU en Alemania, Conservadores en Reino Unido, PD en Italia, o la propia Syriza. Una segunda idea nos habla sobre la división, más bien genética, en la izquierda. Esta atomización del voto solo sirve para asegurar la victoria de la derecha aún en el peor de los escenarios, PSD-CDS lo saben muy bien, y sin lugar a dudas el Partido Popular habrá tomado buena nota. Los socialistas crecieron con António Costa, es evidente, pero también lo hicieron por su izquierda grupos como el Bloco o PCP, cuyo maximalismo ideológico dificulta cualquier acuerdo. El primero quiere reestructurar la deuda del país mientras que el segundo apuesta por salir del euro, al estilo del KKE griego. A ambos les une su enfermiza aversión hacia el Partido Socialista, única formación capaz de ser alternativa de gobierno y sin la cual ningún proyecto es viable.

Creo que sería injusto que la fragmentación tuviese premio, e incluso contraproducente, pues la alineación de partidos con programas tan dispares arruinaría el cambio progresista en cuestión de meses. Esto mismo es lo que puede suceder en España y que de hecho ya hemos visto en Cataluña. Las aventuras ideológicas como “Catalunya sí que es Pot”, dónde se concentran multitud de partidos sin un horizonte claro, quedan invariablemente relegadas en la contienda electoral. Bloco d´Esquerdes lo ha demostrado en Portugal, a pesar de subir en votos y de adelantar al PCP, se queda en un 10% que no será suficiente para construir una alternativa. Por eso, la auténtica confluencia debe concentrarse en aquellas formaciones con verdaderas opciones de victoria, en este caso, el Partido Socialista. 

¿Qué hubiera pasado si parte de ese 10% hubiera ido a parar a la candidatura de Costa? El paisaje hubiera cambiado por completo, pero naturalmente, ese apoyo también hay que saber ganárselo. Desde la firma del tercer rescate griego la opinión pública está dejando de creer en los milagros. Recordemos que pese a eventuales excesos de dignidad, fue un partido comunista quien pidió ayuda a la Troika en Chipre. Otras opciones son posibles, claro que sí, pero en la oposición, y el rumbo de las naciones se cambia desde el gobierno, no desde la oposición. 

El próximo 20-D el votante de izquierdas tendrá que decidir entre una fragmentación a la portuguesa, y la consiguiente victoria del PP, o apostar todo a la mejor carta: Partido Socialista Obrero Español.

* Doctorando en Historia
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