Entrevista a Kore-eda Hirokazu


Publicamos la entrevista a Kore-eda Hirokazu, director, guionista y montador de Nuestra hermana pequeña. Su nueva película es una adaptación de Umimachi Diary, de Akimi Yoshida, una novela gráfica considerada como una auténtica obra maestra. La historia transcurre en la ciudad de Kamakura y cuenta con gran realismo los vínculos que unen a cuatro hermanas y sus relaciones con sus vecinos. Fue galardonada con el Premio a la Excelencia en el 11º Festival de Artes Mediáticas de Japón y con el Gran Premio del Cómic 2013.

"A medida que pasaban los días de rodaje, empecé a no saber si una escena estaba en la novela original o si la había añadido"

Al parecer, pensó en adaptar al cine la novela gráfica inmediatamente después de leerla, ¿hasta qué punto quiso ser fiel al original?

Al principio pensé que me limitaría a variar el orden de las escenas, pero fui cambiando de parecer y decidí escribir un guion con escenas que no estaban incluidas en la novela gráfica. Me pregunté cómo podía crear una historia que encajase en una película de dos horas de duración sin perder la perspectiva de la novela original. Se me ocurrió que lo mejor era limitar los decorados y los personajes, y añadir episodios. Por ejemplo, coloqué a la Sra. Ninomiya, la dueña del restaurante “Gato Marino”, en el centro de la historia para que sustituyera a algunos personajes que no aparecen en la película. Reconozco que hubo un periodo de tanteo, pero todo fue mucho más claro después de que encontráramos a Suzu.

No suele acabar los guiones hasta haber escogido a todos los actores.

Sí, y así fue en este caso, incluso teniendo la novela gráfica como base. Los monólogos y la escenificación del libro son impresionantes, pero tampoco quería apoyarme demasiado en eso. Reflexioné sobre la mejor manera de describir el tono a través de los diálogos y expresiones de los personajes. A medida que pasaban los días de rodaje, empecé a no ver la diferencia. Ya no sabía si una escena estaba en la novela original o si la había añadido. Creo que eso demuestra que he sabido hacerme con el material.

Ha creado una historia nueva, diferente, de las cuatro hermanas.

Cuando leí la novela, pensé que era la historia de las personas que pueblan la vida de Suzu y que la observan. En la película, decidí que Sachi y Suzu serían los dos personajes centrales. A su lado están Yoshino y Chika, y un poco más alejados, personajes como la madre, la tía abuela y Ninomiya. Debía posicionar a esas personas en torno a Sachi y Suzu. También creo que es una historia de mujeres.

La belleza de las cuatro hermanas y del paisaje de Kamakura es notable. ¿Qué le hizo volver a colaborar con Mikiya Takimoto después de la película De tal padre, tal hijo?

Pensé que los personajes estaban más cerca de las películas de Yasujiro Ozu que de Mikio Naruse. Las cuatro hermanas tienen un aspecto muy digno. Me pareció mejor rodarlas como parte del paisaje, no con un estilo documental. Es la idea que tenía cuando hablé con el Sr. Takimoto. Tuvimos sumo cuidado encuadrando las escenas, determinando la composición de algunos elementos clave de las escenas. Todo está rodado desde esta idea.

Es la primera vez que trabaja con la compositora Yoko Kanno.

Masami Nagasawa me sugirió a Yoko Kanno un día en el plató cuando me pregunté en voz alta acerca de la música. La primera idea fue que las cuatro hermanas estuvieran representadas por un cuarteto de cuerda, con un instrumento para cada una, e hilarlo todo al final. Antes de hablar con ella, unimos metraje ya rodado con músicas suyas y el resultado era fabuloso. Fue entonces cuando decidí pedirle que trabajara en la partitura.

Hay muchas escenas de funerales y exequias budistas. Se ve a menudo a las hermanas rezando delante de un altar dedicado a los que ya no están entre nosotros.

La historia también habla del padre, de la madre de Suzu, de la abuela, de las personas que ya no están. No fue tarea fácil describir las huellas que dejaron estas personas a través del comportamiento, de los diálogos, de detalles como la tostada de pescado, en vez de usar flashbacks, y enseñar la forma en que esos sentimientos afectan a las hermanas. Incluí la escena de la caballa frita porque quería mostrar cómo se heredan ciertas cosas incluso después de que hayan desaparecido. Creo que otro elemento importante de la película es que también considera el futuro.

Acaba de decir que las cosas se heredan incluso cuando ya no están, lo que tiene mucho que ver con Sachi y la forma de hablar de Miyako, su madre.

La historia describe cómo Sachi adquiere el sentido maternal. Cuando Suzu se muda con ellas, Sachi deja de ser una hermana para ocupar el lugar de la madre que nunca estuvo. Tan solo entonces es capaz de aceptar a su madre, a la que no había podido perdonar. Fuente: Golem
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