El origen del nuevo cine de terror


El cine de terror continúa reinventándose gracias a películas recientes como Babadook, La bruja o Bone Tomahawk. Todas ellas comparten un punto de partida, las crisis morales y sociales que vivimos, y un entorno hostil, ya sea natural, el desierto y el bosque, o generado por el ser humano, la gris ciudad del filme de Jennifer Kent.

Este grupo de cineastas encuentra en la violencia diaria, en la marginación y en la pérdida la oportunidad para crear nuevos mundos, donde el mal sea fundamentalmente una representación de nuestros propios miedos interiores. El monstruo de Babadook es la materialización de la amenaza que madre e hijo protagonistas padecen en su propia rutina, la bruja nace en el seno del fanatismo para provocar que las imposiciones tradicionalistas se tambaleen y, por último, los caníbales representan un mal casi puro en una sociedad que avanza entre disparo y disparo, conforman una especie de extremo que convierte el crimen en una necesidad alimenticia.

Como en la película de S. Craig Zahler, la clave reside en un encuentro entre las diversas miradas que colisionan habitualmente en la tierra. Desde el nihilismo del personaje de Matthew Fox hasta la esperanza religiosa de Patrick Wilson, acompañados por la ley que representa el sheriff (Kurt Russell) y la bondadosa inocencia de su ayudante (Richard Jenkins), que consigue que todos sigan caminando.
por Miguel Suárez
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