Entrevista: Álvaro Lozano, escritor

En una era ajetreada donde la innovación y la tecnología dominan nuestra vida cotidiana, el apetito por la cultura no deja de crecer. En efecto, la demanda de contenidos humanísticos es una realidad incontestable, y lo seguirá siendo mientras nos encontremos autores como Álvaro Lozano (Roma 1967). Doctor en Historia y colaborador habitual de publicaciones especializadas, es autor de varias obras centradas en los totalitarismos y en los dos conflictos mundiales, de entre las que destacan: La Alemania Nazi (1933-1945) (Marcial Pons, 2008); El Holocausto y la cultura de masas (Melusina, 2010); Mussolini y el fascismo italiano (Marcial Pons, 2012); Stalin. El tirano rojo (Nowtilus, 2012) o La Gran Guerra (Marcial Pons, 2014).
        
Capaz de aunar la erudición del profesional y la frescura del comunicador, Álvaro Lozano ha sabido hacerse un nombre entre el gran público. Su última obra “XX. Un siglo tempestuoso” (Esfera de los Libros, 2016) repasa los principales acontecimientos de la centuria, con un estilo narrativo muy poco frecuente en este género. Sin tópicos ni debates estériles, el apasionamiento demostrado en cada página, en las múltiples referencias intelectuales y culturales que maneja, nos sirve de apoyo para comprender uno de los momentos más convulsos de la Historia. 
 
  
"Siempre he tenido claro que la Historia tiene que ser narrativa y no una mera exposición de datos" 


Teniendo en cuenta el número de obras ya escritas, la primera cuestión se plantea de manera automática: ¿Cuáles son las metas que persigues a la hora de abordar la divulgación de temas históricos?

Muchas gracias, Jaime. Creo que en la pregunta están recogidos también mis objetivos que son los que mencionas como virtudes. Siempre he tenido claro que la Historia tiene que ser narrativa y no una mera exposición de datos, es decir, que es preciso detener la narración para introducir la anécdota y la experiencia humana. En este caso, además, quise recurrir además dos campos esenciales para abordar la historia del siglo XX: el cine y la literatura. Cuando La Esfera de los Libros me propuso escribir la obra, tuve como objetivo que el lector tuviera una visión panorámica y que se acercara a la centuria, no sólo a través de los grandes acontecimientos políticos, sino también mediante las grandes obras literarias y cinematográficas que han reflejado, en muchos casos, mejor que muchas obras de historia el sentir de una sociedad. En el caso de autores como Kafka, Orwell o Huxley, existe incluso una cierta anticipación a lo que habría de acontecer.

Hablar del siglo XX es hablar de una época convulsa, violenta y problemática. No sólo fue el marco cronológico de tiranías infames, sino que además la humanidad desarrolló la capacidad de destruirse a sí misma. ¿Que nos seduce tanto de aquella centuria? ¿Y a ti como autor?

La primera razón, por supuesto, es que nací en ese siglo, en su tercera etapa, y viví 30 años del mismo, un periodo de enormes cambios y de acontecimientos clave para la humanidad. Por otro lado, creo que la atracción por el siglo xx proviene de un doble motivo: en primer lugar por la revolución tecnológica, económica y social que el mundo occidental experimentó en los primeros años del XX alteró las estructuras de la sociedad y de la política y creó las fuerzas que erosionaron el orden liberal del siglo XIX y provocaron la Gran Guerra, acontecimiento clave pues de él salieron la revolución rusa, el fascismo, el nazismo y la desaparición de los viejos imperios austrohúngaro y otomano. Por otro lado, la evolución de la vida intelectual y cultural a lo largo del siglo y la prosperidad que el mundo conoció desde el final de la Segunda Guerra Mundial, modificaron radicalmente la vida material, las formas del comportamiento colectivo, el horizonte vital del hombre, es decir, sus creencias básicas, y generaron un vacío moral que es uno de los problemas del hombre contemporáneo.

En el libro se van relatando los acontecimientos más importantes de la época, pero acompañado de un gran número de referencias literarias y cinematográficas. Puesto que hablamos de un mundo cuajado de enfrentamientos, de comportamientos netamente irreflexivos: ¿Qué importancia das a la cultura en el devenir del siglo XX?

Uno de los placeres que me ha supuesto la elaboración de la obra, fue la excusa que me dio para leer o releer las obras o ver las películas que menciono. Una vez que conseguimos abstraernos de las calamidades que afligieron al siglo, apartar la mirada de los horrores que tanta atracción generan, surge un desarrollo intelectual y cultural en el siglo pasado enormemente interesante y profundo que reflejó y, en muchos casos moldeó, la conciencia occidental. Así, por ejemplo, la obra de Freud de 1931, El malestar de la cultura, reflejaba ya desde su título, el estado de ánimo de toda una generación. Una de las claves de los inicios del siglo xx, por ejemplo, es que se pusieron las bases de un desarrollo que llega hasta nuestros días: el desarrollo de la cultura de masas. Este proceso derivó en parte de avances en el sistema democrático y de una creciente madurez social: la obtención del sufragio universal, la ampliación de las libertades de asociación y expresión, la reducción de analfabetismo, etc. Ese proceso, unido al crecimiento de los medios de comunicación, permitió que las manifestaciones culturales -hasta entonces disfrutadas sólo por una elite- llegasen a amplios sectores de la sociedad.


"Una de las claves de los inicios del siglo xx, es que se pusieron las bases de un desarrollo que llega hasta nuestros días: el desarrollo de la cultura de masas"


Muchas de tus obras se centran en la primera mitad del siglo, aunque en esta ocasión te adentras en escenarios como el de la Guerra Fría o la guerra de Yugoslavia. ¿Es producto de una fascinación personal, o las claves más importantes de nuestra historia reciente se encuentran el periodo 1914-1945?

Ambas cosas, se trata de un periodo cardinal en el que las magníficas realizaciones intelectuales, científicas y culturales -las ciencias naturales y sociales, las bellas artes y la música- fueron suficientes para mejorar la vida, elevar nuestra conciencia y ensanchar el conocimiento; pero que produjo también dos guerras mundiales atroces y devastadoras, el horror nazi, la dictadura soviética, la división de Europa entre 1945 y 1989, periodos sobre los que he centrado gran parte de mis obras.

Revisando las causas que condujeron a la Primera Guerra Mundial, haces alusión al ascenso del “chauvinismo xénófobo” entre la burguesía. ¿Crees que eventos actuales como el Brexit, pueden tener algo en común con aquel fenómeno?

Yo no confío mucho en los precedentes ni en las analogías históricas que creo que tan sólo sirven para demostrar que ningún precedente se ajusta exactamente y que la historia no se repite. El poeta Joseph Brodsky escribió certeramente que cuando llega la historia, ésta siempre te toma por sorpresa. En todo caso, las circunstancias son diferentes. A diferencia de aquel periodo, la campaña del Brexit ha legitimado en buena medida a los protestaban por el excesivo número de inmigrantes, algo inexistente antes de la Gran Guerra cuando la tendencia era más bien a la emigración masiva de varias zonas del continente: Irlanda, el sur de Italia, Polonia, etc. Existía, por supuesto, el miedo "al otro", al que no pertenecía, ya fuera éste judío, gitano o eslavo, pero aquello se produjo en un ambiente de desamparo, de desolación tras la Gran Guerra y de crisis económica que no es homologable a la actual Gran Bretaña. Resulta evidente que Theresa May ha pretendido sacar ventaja de la debilidad de los laboristas y ampliar la base electoral conservadora apelando —como los populistas están haciendo en Europa— a sentimientos identitarios primarios del votante frente a esa "amenaza" difusa y manipulable.

En el periodo de entreguerras, estableces una interesante relación entre el anhelo de “una nueva sociedad” y el auge del “movimiento antidemocrático” incluso entre la intelectualidad. ¿Dirías que son conceptos encadenados, sinónimos tal vez?

Sí que lo son. En ese sentido, es necesario recordar a Erich Fromm y su idea de que el fracaso político y social en proporcionar medios para la realización del desarrollo individual y de esa "nueva sociedad", llevó al intento de escapar de la carga de la libertad buscando el refugio en la sumisión a la autoridad y en la inmersión en el colectivo. Traumatizada por el colapso del Imperio alemán, empobrecida por la gran inflación y desprotegida por la pérdida de la autoridad paternal, la clase media en Alemania era muy susceptible al deseo inmaduro de escapar de la responsabilidad de la libertad disolviendo su individualidad en el colectivo. La sumisión a la autoridad satisfacía tanto los deseos masoquistas, como los sádicos, desembocando en un conformismo y en una destructividad que allanaba el camino para el control nazi. 


"Umberto Eco describió el peligro de un fascismo universal -al que denominó "Ur-Fascismo"-, que es preciso descubrir y denunciar"


Tu análisis del Holocausto invita a la reflexión, pues los prejuicios adquiridos suelen ser puntualmente activados por determinados liderazgos. Si tenemos en cuenta que en 2015 conmemoramos el 20 aniversario de la matanza de Srebrenica: ¿Corremos el peligro de despertar esa “hostilidad latente” en Europa, o es algo que forma parte del pasado?

No creo que forme parte del pasado, debemos tener en cuenta que incluso hoy, cuando ha desaparecido, en general, el atractivo del comunismo, existen todavía simpatizantes del fascismo, personas que ven en ese sistema político una alternativa válida al comunismo o al capitalismo. Aunque la recaída en nuevas formas de fascismo es improbable en cualquier democracia occidental, la extensión del poder del estado moderno sobre los ciudadanos es causa suficiente para desarrollar el más elevado nivel posible de escepticismo informado. Umberto Eco describió el peligro de un fascismo universal -al que denominó "Ur-Fascismo"-, al que es preciso descubrir y denunciar, afirmando que el fascismo está todavía en nuestro entorno, hasta vestido de paisano. Sería fácil reconocerlo si alguien gritara: “¡Quiero reabrir Auschwitz!”. Las cosas no son tan sencillas. El "Ur-fascismo" puede regresar bajo las formas más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y denunciar cada una de sus nuevas formas. La Historia, sin embargo, no debe verse como un antídoto. Así, la célebre frase de Santayana: «Aquellos que ignoran el pasado están condenados a repetirlo» no es más que una frase retórica que nos reconforta, y en el caso que mencionas de la ex Yugoslavia, se puede afirmar que las fuerzas enfrentadas no sólo no ignoraban el pasado, sino que le prestaron una atención especial para conocer mejor cómo deshumanizar a sus enemigos en nombre de una ideología purificadora.

España también tiene su espacio en este recorrido antológico, donde se abordan momentos muy concretos de nuestra historia como la Guerra Civil y la Transición. ¿Qué balance haces del tránsito de nuestro país por el siglo XX?

El balance debe ser necesariamente positivo. El recorrido de España durante el siglo xx no se saldó con un fracaso. El recorrido de España durante gran parte de esa centuria, qué duda cabe, fue trágico, aunque pudo desarrollarse de otra forma. Para el historiador Raymond Carr, el hecho más determinante de todo el siglo xx fue el golpe de Primo de Rivera de 1923 que cambió el curso de la historia española pues la dictadura militar trajo la República y su fracaso, la guerra civil. La historia, sin embargo, es contingente, de no haberse producido el golpe, o de haber fracasado, lo que pudo haber sucedido, todo habría sido distinto. A pesar de todo, se produjeron avances sustanciales: construcción del Estado, mejoras en la administración, organización de un sistema judicial independiente, aumento de la urbanización, articulación de la sociedad civil, homologación de las formas de vida a las sociedades europeas más avanzadas y la adopción de una cultura moderna. Los que fueron los grandes problemas de los siglos XIX y XX: el caciquismo, el desafío militar, el enorme atraso económico, la cuestión agraria, entre otros, se solventaron en buena medida durante la segunda parte del siglo xx y es por eso que debemos tener siempre presente los desafíos que superó la sociedad española durante esa centuria y asomarnos al presente con una visión más amplia y optimista. 

En diciembre se van a cumplir 25 años de la desaparición de la URSS, esa gran maquinaria que como bien dices “temía a la libertad”. Aquel fue un proceso confuso dónde la esperanza y la decepción caminaron de la mano. Con la perspectiva que dan los años: ¿Cuál es tu valoración final de Mijaíl Gorbachov?

Según un estudio del prestigioso Centro Levada, dos tercios de los rusos creen que el último dirigente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, fue el peor líder de su país en el siglo XX. En realidad, no debemos caer en posiciones maximalistas, lo que hizo Gorbachov se contempló al principio como un intento de salvar el régimen comunista mediante su transformación, pero quedó demostrado que era irreformable y se autodestruyó; el mérito que hay que reconocer al ex presidente soviético es que no trató de resistirse a la lógica de los acontecimientos históricos lo que hubiera podido tener consecuencias ciertamente trágicas.


"El recorrido de España durante el siglo XX no se saldó con un fracaso"


Muchos déspotas se sucedieron a lo largo de cien años, pero: ¿Quienes dirías que fueron los verdaderos héroes del siglo?

La respuesta más sencilla sería hablar de los científicos que han logrado avances espectaculares en la esperanza de vida y en la calidad de la misma. Sin embargo, me atrevo a dar una respuesta diferente. Durante la Segunda Guerra Mundial, la URSS, tras sufrir derrotas gigantescas que habrían acabado con cualquier otra nación, ésta logró sobrevivir convirtiéndose en un gigantesco y brutal campamento de guerra, sostenido, como señalaría el escritor Ilia Ehrenburg «por un discreto heroísmo cotidiano». El verdadero héroe de la recuperación económica de la URSS fue el propio pueblo ruso (fundamentalmente): los directores, los obreros y los agricultores, apuntalado por los miles de hombres y de mujeres que en EEUU hacían posible la política norteamericana de Préstamo y Arriendo que entregó a la URSS cantidades ingentes de material. Sin el esfuerzo casi inhumano de estas miles de personas, es muy probable que los ejércitos de Hitler se hubieran impuesto en Rusia y un enorme imperio económico euroasiático se hubiese convertido en una pesadilla estratégica para los aliados occidentales. Estos hombres en EEUU y en la URSS que pusieron día a día su granito de arena para la destrucción del nazismo, pueden bien ser considerados en mi opinión, los héroes anónimos del siglo XX.

Una última pregunta ligada a la actualidad. El pasado 25 de noviembre Fidel Castro falleció en La Habana tras una larga enfermedad, y en opinión de algunos analistas, con él moría también el siglo XX. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

Creo que es bastante acertada, el siglo XX empezó con dos devastadoras Guerras Mundiales y le continuó la separación de un mundo dividió en bloques, el comunista y el capitalista. Sin duda, con el fallecimiento del comandante Fidel Castro se desvanece el último líder del siglo XX, y, de alguna forma supone -aunque sea ya de forma simbólica- definitivamente el fin de una era.

Una entrevista de Jaime Aznar
Doctor en Historia

Share on Google Plus

About Diario La Camara

This is a short description in the author block about the author. You edit it by entering text in the "Biographical Info" field in the user admin panel.
    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios :

Publicar un comentario en la entrada